Wednesday, October 05, 2005
UN LLAMADO SOLIDARIO EN PRIMAVERA

Cuando llega la primavera suceden ciertos acontecimientos que vale la pena destacar: Sube un poco la temperatura y aunque hagan 15 grados ya podemos encontrarnos con especímenes que simplemente no aguantan más y sacan a pasear sus shores y poleras. Qué importa si aún hace frío. La primavera lo justifica. Las maripositas salen de sus capullos. Empiezan a florecer las flores (en serio, lo he visto) y a los adolescentes se les revolucionan las hormonas a mil por hora.
Esta es la época del amor, de la alegría. Es la época en donde todos andan felices y salen a andar en bicicleta. Esta es la época en donde la gente encuentra pololo, y si no se encuentra a nadie, se ha tenido que lidiar más de una vez con esos bichitos cargantes que gozan del mismo calificativo. Pero no todo es lindo.
Esta es la época en donde un grupo de personas, que parece "normal" durante las otras estaciones del año, sufre extrañas mutaciones. Tan extrañas que son comparables a la que se produce en un hombre lobo cuando es luna llena, o cuando a un metalero le informas que se acabó la cerveza.
Hablo de los primaveralérgicos, humanoides descendientes del homo sapiens-sapiens, que al llegar la primavera padecen transformaciones prácticamente inevitables y poco sexys. Sufren de estornudos múltiples con intervalos tan rápidos como la velocidad de la luz. Sus ojos se ponen llorosos con solo abrirlos y grandes cantidades de mucosidad líquida son expulsadas a diario de sus rojas fosas nasales. A los líderes de la secta se les identifica fácilmente porque en su piel aparecen pigmentos en forma de ronchas.
Los puedes identificar en la calle, en el metro, en colegios, oficias y universidades. Andan con toneladas de pañuelitos higiénicos o papel confort. A los menos precavidos se les identifica por el sonido que reproducen al sorvetear sus propias mucosidades.
Para los primaveralérgicos la primavera no es linda. No señores. Es la época del calvario, en donde pareciese que todos los resfriados del mundo mutaran en uno solo y se adueñaran de sus humanidades. Para ellos, las flores no son objeto de admiración ni menos romanticismo; las flores son agentes peligrosos, transmisores de una sustancia tóxica altamente letal. No disfrutan de las tardes caminando a las sombras de los arboles. Tratan de evitarlos con el terror fulminante de encontrarse bajo un mortífero Plátano Oriental. Viven con el constante desagrado de sentir sus narices húmedas y con el miedo persistente de agotar sus reservas de pañuelos. Son seres castigados por la naturaleza y atacados sin misericordia por la maldita primavera.
Es primavera y están en el clímax. Ahora mismo cientos de miles de primaveralérgicos están sufriendo. En el preciso momento que lees este artículo, en lo que transcurre un segundo, al menos 15 primaveralérgicos están estornudando, 10 se están sonando y a otros 4 se les acabaron los pañuelos. Los primaveralérgicos no son peligrosos, simplemente son seres atormentados. Por favor, cuando notes un leve sorveteo a tu lado, no tengas miedo (la primaveralergia no es contagiosa), demuestra tu espíritu solidario y si tienes un pañuelo, ofrécelo. Al hacerlo te sentirás mejor persona y te irás con la satisfacción de haber ayudado a alguien que de verdad lo necesitaba.
Los primaveralérgicos te lo agradecerán.



